No tenía ninguna duda que los primeros que han pedido que se empuje la silla de ruedas de Mari Carmen por la escalera son los mediopelos que habitan una PAU, la clase media resentida de delineantes y oficinistas siempre a un paso de triunfar de verdad, a un grado de separación de la élite. La mochufa que puebla Madrid y cuando vuelve al pueblo no ve el arado porque hace mucho que se descompuso abandonado en las tierras y cree que nunca existió. La mochufa que ve en Ayuso una promesa, que tiene internalizado que su negocio no hiperescala porque el comunismo le pone la zancadilla. Que creen que están estancados en su puesto de mando intermedio porque ahora sólo promocionan a mujeres o a inmigrantes. La clase media aspiracional a la que el turbocapitalismo le ha robado lo medio de la clase pero le ha mantenido la aspiración. Emigrantes nacidos en Madrid con sueños más grandes que los de sus abuelos, pero un suelo mucho más caro. Tiburones de los negocios que han olido la sangre en el agua y no se dan cuenta de que es la suya, convertidos en soldados rasos del liberalismo nacionalcatólico. Oficinistas con odio abusica que suben el aire y se regocijan en su silla de la agresión al más débil, pensando que le conviene. Que no puede haber nadie con privilegios que no se haya trabajado como él, que además es mucho más listo que Mari Carmen o Mustafá. En cada porrazo ve un empujón al ascenso, el retorno al Orden donde él es Area Manager y al fin podrá vivir cerca del Retiro y Mari Carmen estará en la mierda que se merece. Inmobiliaria Abarca y Devora SL está de su lado y jamás llegará a su urbanización para echarle y que viva aún más lejos. Está seguro en su puerta, porque él trabaja y es una persona de Bien. Blackrock nunca mandará un escuadrón de desalojo a aporrearle a él y a su familia, porque están de su parte, siempre tendrá trabajo y su primo conoce a alguien que es del mismo club que el CEO de Movistar. Y que no se entienda que desprecio a nadie por querer una vida mejor para ellos o para su familia. Es una aspiración legítima. Mucho menos por estar incómodo con la economía de mierda en la que malvivimos. Estoy de acuerdo con que hay algo que no va bien. El problema es el diagnóstico.